Cómo cuidar a un gato mayor en casa
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Los gatos disimulan muy bien el malestar, y eso hace que los cambios de la vejez pasen desapercibidos. A partir de los 10 u 11 años se considera que un gato es mayor, y muchos viven felices hasta los 18 o 20. Con algunos ajustes en casa y un poco de observación, puedes ayudarle a que esta etapa sea tranquila y cómoda.
Señales de que tu gato se hace mayor
- Duerme más y juega menos.
- Ya no sube a los muebles altos o duda antes de saltar.
- Se acicala menos: pelo apelmazado o con caspa, sobre todo en el lomo.
- Cambios de apetito, de peso o de la cantidad de agua que bebe.
- Maúlla más, sobre todo de noche, o parece desorientado.
- Uñas más gruesas y largas, porque las usa menos.
Hidratación: la gran prioridad
Los gatos beben poco por naturaleza, y con la edad aumenta el riesgo de problemas renales. Para animarle a beber:
- Coloca varios cuencos de agua por la casa, lejos de la comida y del arenero.
- Usa cuencos anchos y poco profundos, para que no le rocen los bigotes.
- Cambia el agua a diario; muchos gatos prefieren el agua en movimiento.
- Incluye comida húmeda en su dieta.
Si notas que bebe mucho más de lo habitual, coméntalo con tu veterinario: es una señal importante.
Alimentación adaptada
Algunos gatos mayores pierden peso y apetito; otros engordan al moverse menos. Pregunta a tu veterinario por una dieta senior adecuada y pésalo una vez al mes. Si tiene problemas dentales, puede preferir comida húmeda o pienso más pequeño. Ofrécele raciones pequeñas varias veces al día.
La medicación, sin peleas
Muchos gatos mayores necesitan medicación diaria, y dar una pastilla a un gato puede ser un reto. Un lanzapastillas con punta blanda permite dejar la pastilla al fondo de la lengua sin meter los dedos. Ofrécele después un poco de comida húmeda o agua para que la trague bien, y termina siempre con una caricia o un premio.
Un arenero accesible
La artrosis es muy frecuente en gatos mayores, aunque rara vez cojean. Por eso un arenero alto puede volverse un obstáculo:
- Elige areneros de bordes bajos o con una entrada rebajada.
- Coloca uno en cada planta, en lugares tranquilos.
- Usa arena fina y suave para sus almohadillas.
- Límpialo a diario.
Si hace sus necesidades fuera del arenero, no le riñas: suele ser dolor o un problema urinario. Lee más en incontinencia en perros y gatos mayores.
Accesos a sus sitios favoritos
Tu gato seguirá queriendo mirar por la ventana o dormir en el sofá. Ayúdale con escalones intermedios, un taburete o una rampa plegable para que no tenga que saltar. Pon alfombras en suelos resbaladizos y deja sus cosas siempre en el mismo sitio.
Calor y descanso
Los gatos mayores son más frioleros. Ofrécele una cama mullida, como nuestra cama de felpa con espuma viscoelástica, en un rincón cálido y sin corrientes, a ser posible donde dé el sol. Tienes más ideas en cómo elegir la cama de una mascota mayor.
Cepillado y cuidado del pelo
Con la edad se acicalan menos, sobre todo en la espalda y las caderas. Un cepillado suave unas cuantas veces por semana elimina el pelo muerto, reduce las bolas de pelo y te permite revisar la piel en busca de bultos. Los guantes de nuestro Pack Cuidado Senior son muy cómodos para gatos sensibles. Revisa también las uñas cada dos semanas.
Juego suave y estimulación
Jugar sigue siendo importante para su mente y su peso. Elige sesiones cortas de 5 a 10 minutos con juguetes lentos, que no le obliguen a saltar. Los juegos de comida, como esconder premios o usar una alfombrilla para lamer, también le estimulan sin esfuerzo físico.
Revisiones veterinarias
A partir de los 10 años se recomiendan revisiones cada seis meses, con análisis de sangre y orina. Muchas enfermedades frecuentes en gatos mayores, como la renal, el hipertiroidismo o la diabetes, se controlan mucho mejor si se detectan pronto.
Prepara la casa para sus sentidos
Con la edad pueden perder vista u oído. Evita mover muebles, deja una luz tenue por la noche y avísale con la voz o con pasos suaves antes de tocarle, para no asustarle mientras duerme.
Paciencia y rutina
Los gatos mayores agradecen la tranquilidad: horarios fijos, pocos cambios en casa y un sitio seguro al que retirarse. Con esos cuidados, tu gato puede seguir disfrutando de muchos años a tu lado.
Importante: este artículo es informativo y no sustituye la consulta con tu veterinario. Ante cambios en el apetito, la sed, el peso o el comportamiento de tu gato, consulta con un profesional.